sábado, 30 de junio de 2012

Help!

 Hay personas y personas, pero hoy me gustaría hablar de un tipo de personas que a mi parecer son inquietantes como poco. Son esas personas aparentemente perfectas; son inteligentes, ordenadas, amables, siempre con una sonrisa para todo el mundo con esa fuerza para contenerse cualquier impulso del corazón. Son esas personas que es muy difícil saber que están pensando, porque nada de lo que hacen te da una pista clara; todo es ambiguo o parece que tiene doble rasero. Son intachables, pero por alguna razón siempre que estoy cerca de una persona así no estoy tranquila en ningún momento...
Si no conocéis a nadie de esta calaña, dejadme que os ilustre: no hay mejor ejemplo que Bree Van de Kamp, o la mujer pelirroja de mujeres desesperadas. Es genial para una serie como esta, pero en la vida real da escalofríos. Sin embargo debo decir a su favor que en mi opinión (ya que solo es lo que puedo percibir por fuera) estas personas ejercen una lucha interior intensa para autosuperarse día a día para ser perfectos a los ojos de la gente que les rodea. Es una lucha muy cansada que yo comprendo desafortunadamente. Al tener un hermano mellizo todo se convierte en una competición para demostrar quien de los dos es mejor que el otro en diferentes cosas y es muy cansado. Por esto me pregunto, si yo intento ser perfecta para superar a mi hermano ¿yo también daré miedo?
Besitos,
C- 

lunes, 25 de junio de 2012

Not a happy ending

Lamento no haber escrito durante un tiempo, pero es que he estado visitando un "museo". Todo el mundo dice <<No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes>>. Bueno pues yo no he perdido nada, o tal vez si. De repente un día te levantas y te das cuenta que todo tu mundo ha cambiado, y entonces te arrepientes profundamente de haberte ido a dormir esa noche. Miras a tu alrededor y no ves nada nuevo, pero sientes un vacío y sabes que algo ha cambiado; y entonces es cuando entra en juego el miedo. 
Puede que un segundo hogar no sea nada material, pero si pierdes eso significa que no vas a volver a sentir lo que sentiste cuando estabas allí, no te volverás a sentir cómodo como si el aire siempre fuera caliente, ni volverás a conversar con las personas que forman parte de él y solo quedarán los recuerdos de días mejores que no volverán, donde las experiencias te convirtieron en la persona que eres ahora. Y te preguntas como seguir adelante cuando durante toda tu vida siempre pensaste que eso estaría allí pasase lo que pasase. Pero nada es eterno, porque si lo fuera tendría menos valor. Supongo que lo único que podemos pensar es que como Allan Karlsson, siempre podremos saltar por una ventana para seguir viviendo y sorprendernos a nosotros mismos y tal vez, encontrar ese segundo hogar donde menos nos lo esperemos.   
La vida es muy corta y nada nos puede quitar el placer de vivir.
Besitos,
C-