No creo que yo sea una persona rígida en trono a los cambios, pero lo que esta claro, y no vale negarlo, que los cambios que suponen un cambio radical en tu vida, asustan. Sobre todo aquellos que no quieres hacer, pero sabes que es parte de la vida y te ves obligada a hacerlo. Entonces sin poder evitarlo no paras de darle vueltas a la cabeza, tanto que comienza a salirle humo; los pensamientos negativos se acumulan y cada vez son peores. En esos momentos comprendes perfectamente lo que significa la expresión "hacer una montaña de un grano de arena". Luego te señalas el fatal día en el calendario como si fuera el día del apocalipsis. Pero después te das cuenta de que es una estupidez que te mortifiques por algo que hagas lo que hagas va a suceder y piensas:""Sí supiera que mañana me iban a cortar las piernas...¿me quedaría en casa lamentándome o saldría a la calle a hacer un montón de piruetas alucinantes? La respuesta es obvia. Así que vives tu vida olvidándote de ese futuro ya cercano hasta justo la semana de antes. Entonces es cuando llega el momento de hacerte a la idea porque ya no hay tiempo de otra cosa y las mariposas de tu estómago comienzan a acumularse. Y cuando al fin llega el día y la tormenta pasa, te das cuenta de que la peor parte estaba en tu cabeza, y que bien mirado no esta tan mal.
Parece surrealista decirlo pero al fin y al cabo las películas de Disney pueden enseñarte algo. Y no me refiero a que tengas que esperar que un príncipe te salve, no, sino que ningún problema por lo gordo que sea, merece que suframos por él, y mas si en inevitable, y que los mas fácil es decir Hakuna Matata.
Besitos,
C-

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