El otro día me paseaba por las estanterías repletas de libros de mi casa. Hay montones de ellos y como no sabía muy bien que hacer, me dediqué a echarles una ojeada. No es de extrañar que con la cantidad de libros que hay alguno se me pasaría por alto. Entre tanto libro encontré uno que me llamó la atención. Tenía las tapas de cuero, rebordes dorados y su autor se llamaba D.H. Lawrence. Las hojas del libro en cuestión estaban amarillentas, un poco comidas por la humedad y olían a antiguo. Adorable. Es uno de esos tesoros que ya no encuentras en ninguna parte, porque todos están cogiendo polvo en las mas selectas bibliotecas esperando a que alguien abra sus páginas. Mi madre pasaba cerca y me vio olerlo y tocarlo con cuidado como si fuera a desmoronarse. Cuando la vi comenté: "Yo heredaré todos los libros de esta casa..." Era simplemente un comentario como cualquier otro, ya que era lo mas lógico, dando que a mi hermano no le gusta leer. Entonces mi madre sonrió leve y cariñosamente y me respondió: "Hay cariño, esta hecha una romántica. Nunca tendrás éxito en la vida." Fue como una bofetada de realidad. ¿Y si tiene razón? Claro que la tiene. Siempre la tiene; al menos en estas cosas. Al fin y al cabo eso de ser una románica siempre lo he sabido. Si me hubieran dado a elegir, hubiera elegido nacer en la Inglaterra del siglo XIX, o París en los años 20, o Estados Unidos en los 50; pero sobretodo principios de siglo. Siempre me han atraído las cosas antiguas; no sé, tienen como encanto, como alma propia forjada de historias. Es mi lado "blandito", que muchas veces no dejo ver, pero al fin y al cabo soy yo. Tal vez por eso he elegido la ciudad más romántica del mundo para viajar con este blog. Tal vez... Pero me gusta pensar que las cosas que me gustan son las que me hacen ser diferente, y que entre sueño y sueño algún día tope con algún otro soñador, como Amelie, para seguir con el sueño de mi vida en la ciudad de las ciudades. Para que si todo se tuerce, siempre nos quedará París. Besitos, C-
Algunas personas creen que hay un Dios simplemente porque el mundo es maravilloso. Es como un paraíso creado para nosotros, pero en el que convivimos con muchas almas que hacen que este sea un lugar mejor. La tierra es el pilar que nos sostiene. Puede que veas como tu vida se hace pequeñita y tienes realmente un mal día; pero entonces ves un pajarito que da de comer a sus polluelos o viene tu perro a lamerte la cara para darte la bienvenida; y entonces te reconcilias con la vida que te había tratado mal. Todos formamos parte de un ciclo en el que unos somos iguales que otros, formamos parte de ese equilibrio. Entonces, ¿Porque destruimos a la madre tierra? ¿Porque nos empeñamos en destruir todo lo hermoso y puro del mundo? ¿Porque herimos a la misma naturaleza que nos dio vida? Hoy es el día en que debemos devolver todo el cariño y la paciencia que nuestro entorno malherido nos ha proporcionado. Es hora de devolver el favor. Pocahontas lo tenía claro cuando le cantó la canción de "colores en el viento" a John Smith, y también la chica azul de Avatar. Tenemos que cuidar de nuestro entorno y de todos los seres vivos que habitan en él. Nos creemos tan importantes por saber sacar el petróleo o crear la luz eléctrica... Pero ¿Sabemos como crearlo? ¿Podemos fabricar un sol? No, no somo tan importantes, no lo somos; y os voy a ahorrar el suspense, tampoco seremos tan sabios como para eso en un futuro. No somos imprescindibles; solo un eslabón más de la cadena de la vida, y si faltáramos sospecho que nuestro planeta daría un respiro. Debemos cuidarlo como si se tratara de una ancianita enferma con los días contados. Porque la verdadera virtud esta en dar y no esperar nada a cambio. Sin embargo los humanos hemos extraído la vida en vez de dar gracias por ella. Hoy es el día de reflexionar para ser mejores mañana.
Siempre nos dicen que hay que pensar las cosas antes de actuar, que tienes que tener sentido común que es el menos común de los sentidos... Pero si siempre nos portáramos como deberíamos jamás nos lo pasaríamos realmente bien. Dicen que cuanto mas ignorante mas feliz y lo podríamos colocar para este caso. ¿Que es estar loco? ¿Y estúpido? ¿Cuando han pasado estos adjetivos a ser de alabanza en vez de insulto? En el mundo en que vivimos las personas que son estúpidas son las personas que hacen las cosas sin pensar en las consecuencias o en lo que van a pensar de el, por lo tanto podríamos decir que una persona estúpida es una persona con personalidad o simplemente libre. No tiene prejuicio de las cosas y piensa en ser feliz y hacer lo que siente en ese momento. Si lo piensas bien es una buena filosofía de vida. Probablemente los de Diesel pensaron lo mismo y por eso crearon la campaña be stupid.
Probablemente no sea lo mas inteligente hacerles caso, pero ¿A quien le importa eso? Si no hiciéramos cosas estúpidas no nos enamoraríamos, ni haríamos puenting ni un millón de cosas que realmente valen la pena hacer. Es muy fácil hacer cosas estúpidas solo tienes que hacer como Jim Carrey en la peli "Di que sí", así que abre tu mundo a las cosas estúpidas porque vivir solo se vive una vez y lo peor que te puede pasar, es no atreverse a vivir la vida. Jamás te arrepientas de ser feliz. Besitos, C-
Cuando pronuncias la palabra parís, ¿que es lo que ves? Cierra los ojos... ¿Una ciudad? ¿Un hombre con una baguett, una camisa a rayas y una boina? París... "Paguí" que dirían sus inquilinos, es mas que eso. Es el escenario de las historias de amor mas famosas del mundo como la de Jules et Jim, el hogar de Amelie, Quasimodo y la Monalisa; la ciudad de la luz, de la esperanza; conocedora de la revolución, inventores del bidet, el bikini y el camembert; tierra del champagne, la Torre Eiffel y los mimos, y también lugar donde casi puedes tocar las nubes con sus precios. París es un lugar para soñar, es mas, París es un sueño. Es una caricia en al aire, un suave olor a creppe con chocolate y el lugar de encuentro de muchas celebridades de todos los tiempos en el Moulin Rouge. Prueba a pasear por sus calles a media noche, encuentra sus tesoros ocultos y desvela tus pasiones en una ciudad donde todo es posible. Abre los ojos, ahora ¿Que es lo que ves?
Deja que esta mágica ciudad te atrape como lo hizo conmigo... ¿Hasta donde llega tu imaginación? Besitos, C-
Estoy segura de que podríamos poner colores a todos los tipos de días. Ya describí mis días grises, pero esta vez hablare de los días naranjas. Probablemente nunca o rara vez habréis oído hablar de ellos. Como todos los otros, los días de color naranja se llaman así por la forma en que los ves; el color que tiene el aire. En los días naranjas en sol tiñe la atmósfera, y una sensación cálida invade la vida de las personas que deciden despertarse. Es esa sensación de que todo te va a salir bien, que es perfecto sin que pase nada especial. Es como si las estrellas se alinearan para darte un descanso en forma de un buen día. Esos son los días de color naranja. Esos en los que de repente un amigo de la infancia encuentra tu número por casualidad y decide llamarte para saber como va todo, es ese día en que alguien te dice: "no no, puede quedarse el cambio"; en el que ese examen que creías que te había salido tan mal va y apruebas, en el que esa amiga tuya te dice lo mucho que le importas o en el que esa persona que no quieres ver ni en pintura se pone mala de repente. Sí, son esos días en los que te sientes en armonía con el mundo y saludas a todos porque te das cuenta de que nunca lo habías hecho antes. Es ese momento, esas escasas 24h, en las que te conviertes en alguien mejor y valoras de verdad el regalo de la vida. Y al final todo, se resume a tres simples palabras:
La regla de la triple "L". Podríamos llamarla así. Es lo que debería regir nuestras vidas. Vivir, amar y reír, nada más. Deberíamos intentar vivir todos los días como si fueran naranjas, aunque sean de otro color. Al final, las decisiones que tomamos nos hace ser quienes somos y yo ya he tomado la mía. Mi vida es de color naranja (aunque debo reconocer que si fuera una comida no me la comería por nada del mundo... la comida de color naranja esta asquerosa... puaj!) ¿Y la vuestra?¿De que color es vuestra vida? Besitos, C- PD: Siempre es curioso que hable de buenos días y de buena suerte en un viernes 13 ¿verdad? Suerte que el 13 es mi número preferido ;) como los tatuadores... igual el destino quiere decirme algo...
La edad de la inocencia. ¿Existe una edad para eso? Nacemos inocentes, dispuestos a creer en todo y en todos, a que nos enseñen el mundo, un mundo donde viviremos y lo creemos perfecto porque queremos que lo sea; y cerramos los ojos para no darnos cuenta de que no es así. Inocencia es igual a felicidad, porque cuanto mas inocente mas feliz eres, porque menos sabes y mejor es todo. Porque las cosas malas son las que se esconden, las que no se dejan ver y tienes que escarbar para encontrarlas, las que no se dejan ver a la luz del sol. Inocente es aquel a quien puedes engañar con facilidad deliberadamente. Aquel que tiene un aura que lo protege del mundo; que cree en los unicornios, en las hadas, los finales felices, las cosas blanditas y que los niños siempre se salvan al final. Inocente es el que pregunta la cosa mas inadecuada en el momento mas inadecuado y no sabe porqué. Inocente es el que cree en la magia y que todo es posible arreglarlo (al menos con cinta adhesiva). En fin, ¿Cuando dejamos de serlo? Ese es el momento mas triste de nuestra vida. De repente un día te das cuenta de que todo eso ha desaparecido. Miras a tu alrededor y ya no ves cosas blanditas y las cosas feas del mundo que antes se resistían a salir, ahora emergen hacia arriba; y entonces solo tienes dos opciones; luchar o resistirte. Luchar para que no te afecte y seguir adelante asumiendo que esa parte de tu vida ya no volverá. Y resistirte; intentando incesantemente durante el resto de tu vida volver a aquellos tiempos mas felices y no queriendo ver lo que viene por delante. Y al final esta el comienzo de ciclo. Cuando nos damos cuenta de que la única forma de volver atrás y ser inocentes es compartir la inocencia con otro. Y es en ese preciso instante en el que una persona que le se cae la vida encima por su propio peso, decide tener un hijo y volver a creer en las hadas, los unicornios, Papa Noel, el Ratoncito Pérez... Creas un mundo fantástico para tu bebé y te conviertes en ese aura para protegerle y dejar que sea el mayor tiempo posible lo que es: un inocente. Por mi parte yo seré siempre inocente hasta que demuestren lo contrario. ¿Cuando dejaste de serlo tu? Besitos, C-
Creo en las personas, creo que hay que tener fe en ellas; que crecerán y maduraran, y, que algún día serán mejores. Reconozco que algunas de las personas que he conocido y confiado en ellas, no han resultado como confié que serían, pero ¿por ello debo de judgar a todo el mundo por igual? ¿no debo esperar el cambio? Siempre me he considerado una persona optimista. Al fin y al cabo no es lo que decimos o sentimos lo que nos hace ser como somos, es lo que hacemos, o dejamos de hacer. Todo el mundo tiene derecho que le recibamos con una sonrisa; porque ¿quien somos nosotros para judgar a alguien que no conocemos? ¿pensaríamos bien de alguna persona que hiciera lo mismo con nosotros? Sin embargo no me malinterpretéis. No me estoy refiriendo que cuando alguien que recibe vuestra buena opinión y os ofende, no debáis castigarle. Me refiero a esa mirada. Esa primera mirada en la que todo el mundo repasa a su nuevo conocido. Con solo observarle unos segundos basta para que una persona puede haber hecho un cálculo aproximado de el o ella. Puede imaginarse de todo; si tiene dinero o no, si es simpático o aburrido, si le gusta esta música u otra, con que tipo de gente va o incluso si es list@ o no. Y más tarde de ese instante, ya ha decidido si le cae bien o no. Pero, ¿de verdad le conoce? No. Ni lo más mínimo. No os podéis imaginar la cantidad de veces que he escuchado la frase: "Antes creía que ---- era super estúpid@, me caía tan mal, creí que era antipátic@ y un@ flipad@; ahora me cae super bien, es tan divertid@." Si hubiera esperado ha hacer ese juicio la otra persona se hubiera llevado muchos menos desaires, malas miradas y chismorreos de la otra parte. Pero esta comprobado que al ser humano le gusta chismorrear. Somo cotillas por naturaleza. Aunque no queramos reconocerlo, porque esto viene de la curiosidad humana natural, y nadie puede evitarlo. Sin embargo podemos intentar cambiar y ser mejores tanto para con nosotros mismos como para los demás.
Cada persona es una regalo, podemos preguntarnos que habrá dentro y si será lo que nosotros esperamos, pero no debemos imponerlo; porque al final será lo que tenga que ser y es emocionante descubrirlo uno mismo. Cuidad de quien os quiere. Besitos, C-