sábado, 7 de abril de 2012

Prejuicios

Creo en las personas, creo que hay que tener fe en ellas; que crecerán y maduraran, y, que algún día serán mejores. Reconozco que algunas de las personas que he conocido y confiado en ellas, no han resultado como confié que serían, pero ¿por ello debo de judgar a todo el mundo por igual? ¿no debo esperar el cambio? Siempre me he considerado una persona optimista. Al fin y al cabo no es lo que decimos o sentimos lo que nos hace ser como somos, es lo que hacemos, o dejamos de hacer. Todo el mundo tiene derecho que le recibamos con una sonrisa; porque ¿quien somos nosotros para judgar a alguien que no conocemos? ¿pensaríamos bien de alguna persona que hiciera lo mismo con nosotros? Sin embargo no me malinterpretéis. No me estoy refiriendo que cuando alguien que recibe vuestra buena opinión y os ofende, no debáis castigarle. Me refiero a esa mirada. Esa primera mirada en la que todo el mundo repasa a su nuevo conocido. Con solo observarle unos segundos basta para que una persona puede haber hecho un cálculo aproximado de el o ella. Puede imaginarse de todo; si tiene dinero o no, si es simpático o aburrido, si le gusta esta música u otra, con que tipo de gente va o incluso si es list@ o no. Y más tarde de ese instante, ya ha decidido si le cae bien o no. Pero, ¿de verdad le conoce? No. Ni lo más mínimo. No os podéis imaginar la cantidad de veces que he escuchado la frase: "Antes creía que ---- era super estúpid@, me caía tan mal, creí que era antipátic@ y un@ flipad@; ahora me cae super bien, es tan divertid@." Si hubiera esperado ha hacer ese juicio la otra persona se hubiera llevado muchos menos desaires, malas miradas y chismorreos de la otra parte. Pero esta comprobado que al ser humano le gusta chismorrear. Somo cotillas por naturaleza. Aunque no queramos reconocerlo, porque esto viene de la curiosidad humana natural, y nadie puede evitarlo. Sin embargo podemos intentar cambiar y ser mejores tanto para con nosotros mismos como para los demás.
Cada persona es una regalo, podemos preguntarnos que habrá dentro y si será lo que nosotros esperamos, pero no debemos imponerlo; porque al final será lo que tenga que ser y es emocionante descubrirlo uno mismo.
Cuidad de quien os quiere.
Besitos,
C-

No hay comentarios:

Publicar un comentario