martes, 24 de abril de 2012

Romántica

El otro día me paseaba por las estanterías repletas de libros de mi casa. Hay montones de ellos y como no sabía muy bien que hacer, me dediqué a echarles una ojeada. No es de extrañar que con la cantidad de libros que hay alguno se me pasaría por alto. Entre tanto libro encontré uno que me llamó la atención. Tenía las tapas de cuero, rebordes dorados y su autor se llamaba D.H. Lawrence. Las hojas del libro en cuestión estaban amarillentas, un poco comidas por la humedad y olían a antiguo. Adorable. Es uno de esos tesoros que ya no encuentras en ninguna parte, porque todos están cogiendo polvo en las mas selectas bibliotecas esperando a que alguien abra sus páginas. 
Mi madre pasaba cerca y me vio olerlo y tocarlo con cuidado como si fuera a desmoronarse. Cuando la vi comenté: "Yo heredaré todos los libros de esta casa..." Era simplemente un comentario como cualquier otro, ya que era lo mas lógico, dando que a mi hermano no le gusta leer. Entonces mi madre sonrió leve y cariñosamente y me respondió: "Hay cariño, esta hecha una romántica. Nunca tendrás éxito en la vida." Fue como una bofetada de realidad. ¿Y si tiene razón? Claro que la tiene. Siempre la tiene; al menos en estas cosas. Al fin y al cabo eso de ser una románica siempre lo he sabido. Si me hubieran dado a elegir, hubiera elegido nacer en la Inglaterra del siglo XIX, o París en los años 20, o Estados Unidos en los 50; pero sobretodo principios de siglo. Siempre me han atraído las cosas antiguas; no sé, tienen como encanto, como alma propia forjada de historias. Es mi lado "blandito", que muchas veces no dejo ver, pero al fin y al cabo soy yo. Tal vez por eso he elegido la ciudad más romántica del mundo para viajar con este blog. Tal vez... 
Pero me gusta pensar que las cosas que me gustan son las que me hacen ser diferente, y que entre sueño y sueño algún día tope con algún otro soñador, como Amelie, para seguir con el sueño de mi vida en la ciudad de las ciudades. Para que si todo se tuerce, siempre nos quedará París. 
Besitos,
C- 

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